Presentación
Nuestra misión e historia
Una institución histórica viva
La Real Archicofradía de los Santos Juan Bautista y Evangelista de los Caballeros de Malta ad honorem de Catanzaro debe presentarse hoy como una institución histórica viva del catolicismo mediterráneo.
Para quien llega por primera vez, su singularidad se entiende mejor cuando se contemplan unidos cinco rasgos: memoria estatutaria de larga duración, continuidad documental desde 1502, misión eucarística y asistencial atestiguada en 1532, sede única en San Giovanni de Catanzaro y proyección orgánica en Barcelona. No estamos ante un simple recuerdo piadoso del pasado, sino ante una comunidad que sigue articulando culto, caridad, formación, patrimonio y servicio eclesial.
Catanzaro y la casa madre
La memoria de la casa madre sitúa su erección en 1475 y conserva un horizonte anterior en la Catanzaro aragonesa vinculada a los Centelles. Esa memoria forma parte del alma institucional y merece seguir ocupando un lugar visible. Al mismo tiempo, la presentación pública gana enorme fuerza cuando subraya que la primera base documental firmemente acreditada aparece en la bula de Alejandro VI del 28 de abril de 1502, y que el 2 de noviembre de 1532 el obispo Angelo Giraldini concedió la custodia del Santísimo Sacramento para los enfermos.
Desde ese doble anclaje se comprende una continuidad de siglos que no ha dejado de irradiar desde San Giovanni.
Conexión histórica
La Archicofradía nace inteligiblemente dentro del vasto mundo de las confraternidades mediterráneas de finales de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. En ese universo, ciudad, altar, hospitalidad, asistencia y disciplina laical aparecían estrechamente unidos. Catanzaro condensa esa historia de un modo especialmente sugestivo: doble patronazgo sanjuanista, relación lateranense, memoria regia vinculada a la cruz melitense ad honorem y una sede histórica que sigue funcionando como centro espiritual y simbólico. Esa combinación es la que convierte a la institución en un caso de extraordinaria densidad y no en una mera curiosidad histórica.
Cartas y bula
Privilegios
Lateranidad y proyección eclesial
Uno de los rasgos que más interés despierta es su vínculo con la Archibasílica Papal de San Juan de Letrán. La formulación históricamente más fuerte no consiste en hablar de suelo vaticano, sino de agregación lateranense y de iglesia oficialmente afiliada a la Archibasílica. Esa relación sigue siendo visible en el presente y forma parte de la identidad pública de la casa madre. No se trata de un detalle ornamental: sitúa a la Archicofradía dentro de una tradición eclesial de gran relieve y la vincula de manera singular con la catedral del obispo de Roma.
Cruz de Malta
La expresión Caballeros de Malta ad honorem debe explicarse con claridad y elegancia. No indica pertenencia jurídica a la Soberana y Militar Orden de Malta. Designa la incorporación honorífica de un signo caballeresco y hospitalario a una corporación eclesial de culto, caridad y memoria histórica. Precisamente por eso su fuerza es mayor: la Archicofradía no necesita ser otra realidad para resultar históricamente eminente. Su perfil propio basta para sostener la singularidad de sus símbolos, su léxico institucional y su tradición pública.
Reconocimientos
Barcelona como mediación hispánica
La presencia en Barcelona confirma el vigor contemporáneo de la institución. El Capítulo de Barcelona no es una réplica autónoma ni una simple extensión ceremonial. Es una mediación hispánica orgánica de la casa madre de Catanzaro, con continuidad de fines, símbolos, disciplina y comunión eclesial. Su constitución canónica de 1987, la reforma estatutaria aprobada el 30 de abril de 2024, la confirmación presidencial y certificación diocesana de 15 de mayo, la autenticación de la Conferencia Episcopal Española de 4 de junio, la anotación registral estatal de 18 de junio y el decreto de ratificación de 27 de marzo de 2025 muestran una secuencia documental limpia, reciente y verificable. Barcelona no añade un adorno internacional: prolonga históricamente la forma de Catanzaro en otro gran espacio mediterráneo.
Labor social y misión
La misión actual de la Real Archicofradía se comprende mejor cuando se sitúa en continuidad con su núcleo más antiguo. Desde sus primeras huellas documentales aparece asociada a la Eucaristía, al cuidado de los enfermos y al servicio de los necesitados. Esa misma lógica sigue viva hoy en la liturgia, en la caridad concreta, en la formación de sus miembros, en el acompañamiento fraterno y en la custodia de un patrimonio espiritual y cultural que no ha dejado de ser fecundo. La institución resulta atractiva precisamente porque une contemplación y acción, memoria y servicio, dignidad histórica y responsabilidad cotidiana.
San Giovanni y la Cattedra
La sede de San Giovanni en Catanzaro no es sólo el lugar donde la Archicofradía estuvo, sino el lugar donde ha aprendido a seguir siendo ella misma. La continuidad de la iglesia, la memoria del antiguo castillo, la persistencia de las capillas históricas, la presencia de la cruz octogonal y la vida colegial de la Cattedra convierten a la casa madre en un centro real de gobierno, espiritualidad y transmisión institucional. Esa densidad material y humana hace visible algo decisivo: la Archicofradía conserva una forma de vida.
Presidente
Somos una institucion antigua, no anticuada. Queremos que la belleza de nuestra tradicion se traduzca hoy en fe vivida, servicio a los necesitados, cultura catolica y comunión eclesial.
Catanzaro y Barcelona muestran que esta herencia no se conserva encerrándose, sino generando pertenencia, responsabilidad y caridad concreta en el presente.
Florenç Serrano
2023
Presidentes anteriores

Javier Martín
Presidente 2016 - 2023

Ángel García
Presidente 2008 - 2016

Jorge Vilanova
Presidente 1999 - 2008

Jorge Castellá
Presidente 1994 - 1999

J. Coma Matute
Presidente 1988-1994
Padre espiritual
Mn. Saturnino Rodriguez
Rector de Sant Eugeni I, Papa, y padre espiritual del Capitulo de Barcelona.
Dirección electrónica
info@realarchicofradia.es